SERES MAGICOS DE TILCARA

COQUENA

Coquena es el Dios de las Vicuñas y demás ganados de las altas cumbres andinas, él vive junto a ellos, atento de que nuestras hermanas camélidas no tengan daños ni perjuicios, cuentan que su nombre de debe al encanto que tiene por la coca.

Nadie puede verlo y darse cuenta al mismo tiempo, sabe a la perfección cuando debe aparecer y a quien, siempre con la intención sagrada de cuidar el rebaño, muy especialmente cuando la hacienda esta teniendo cría, en aquellas alturas y algún cazador furtivo quiere hacer daño.

Coquena le aparece al cazador en forma de una vicuña, de una llama, una alpaca o un guanaco, el cazador le disparara y jamás le acertara, porque Coquena tiene poderes sobrenaturales, es capaz de hacerle dormir, despeñar, y hasta encontrar la miseria y la muerte.

Nunca debes pelear con él, cuentan las abuelas que en las alturas lo han visto muchas veces como una vicuña harapienta, en medio de las quebradas y muy particularmente en las abras y ronques, -accidente geográficos muy pronunciados-, otras veces aparece como una vicuña, la más bella entre las bellas, cual fuera una  estrella que descendió desde las alturas a compartir un sublime momento, con  los ojos color de la noche de las vicuñas, y jugar con los suaves pelos tonalidad igual que la miel de sus hermanas, entonces el cazador le hará un disparo y Coquena con toda destreza semejara que fue alcanzado por el proyectil, simulara caer para el otro lado, hecho que hará correr al cazador en busca de su más preciada presa, pero grande será la sorpresa cuando Llegue a la Cima, no encontrara nada ni señas de la existencia del más hermoso ejemplar a quien él  disparó, ese es el mensaje, que Coquena le comunico, no debes matar por avaricia, debes matar tan solo por necesidad cuando el hombre de las altas cumbres andinas tiene su familia y ésta tiene mucho hambre, Coquena le aparecerá en un sueño y le avisara donde están las manadas sin crías y allí podrá cazar y llevar el alimento para la familia, también cuando el hombre es justo con los animales, Coquena le da un premio, le regalara oro, riqueza de plata tríadas del Potosi, para que la miseria se vaya de su casa, eso si no debes fallarle, no debes contar el secreto, porque de lo contrario todo lo que te dio, te quitara, le debes agradecer con hojas de coca, su mayor gusto.

El Dios esta caminando por los senderos más ásperos, por las más pendientes mas duras, a él no le pasa nada, él es protector y buen pastor.

Coquena no tiene reino, ni castillos, ni templos ni mansiones, él vive en todo la imponencia de los Andes, su morada es la tierra misma, su territorio se pierde de vista, sus extensiones son tan amplias que nadie puede recorrerlas como él.

Mi Dios, el pastor tierno y justo ha sido identificado como un hombre de baja estatura, con un sombrero ovejuno, poncho de vicuña, pantalón de barracan, y ojotas de tientos, de rostro desconocido, de manos grandes, con el silencio de su voz en sus espaldas y ejecutando su quena, se pasea  por las montañas más altas y frías de la cordillera. 

Coquena es el Dios viviente que esta en la tierra junto a sus seres protegidos, y saluda al hombre desde las cumbres, Tilcara, Humahuaca, Cochinoca, Rinconada, toda la Quebrada y la Puna son sus territorios, sus dominios, hasta el fin de los tiempos, fue, es y será el Dios de los Andes.

EL DUENDE

El duende o dovende-como dice la gente de campo-, es un ser misterioso, juguetón, triste, inquieto, que lo ven con mayor frecuencia los niños, ya que a ellos se les aparece, por las tardes cuando el calor pega tan fuerte que parte la tierra, o cuando llega la oración –momento del crepúsculo, entre la tarde y la noche- cuando los mayores están entregados a sus quehaceres, se descuidan por unos instantes de los niños y estos tan traviesos, salen  a jugar solos y es el momento preciso para que aparezca el duende, y le haga compañía, le mostrara unas bolillas brillantes y muy hermosas, -las  mismas son el excremento de la ovejas,- pero el niño estará viendo las más lindas bolillas, que no podrá decir que no juega, así comienzan a alejarse de la casa, cada vez más lejos, el duende se lo querrá llevar consigo, pero seguramente la intervención de un perro o un mayor terminara con esta acción y el niño ni se entero de que estaba lejos de casa.

Los duendes son aquellos fetos o recién nacidos muertos que fueron enterrados sin contar con el sagrado Sacramento del Bautismo, entonces estos seres espirituales que tienen forma de un niño viejo, con sombrero alón grande ovejuno, poncho de llama, pantalón de barracan, una mano de piedra y otra de lana, su rostro jamás fue visto por alguien, no le gusta los malos olores, con respecto a sus manos, ellos te preguntan ¿con cual te pego? Si tu eliges la mano de lana como sería obvio, él te pega con la de hierro, tiene los conceptos cruzados, muy a propósito.

El mejor que nadie sabe de los lugares donde existen niños solos. Cuando llega  la oración suele llorar sus penas de no tener mamá, de haber sido abandonado a la muerte, lamenta la ausencia de hermanos, sufre y por eso se acerca a los niños para llevarlos y le hagan compañía,  jueguen con él ya que por su soledad es muy triste.

Suele escucharse a veces por las noches  llorar de manera lastimosa y con gemidos fuertes entonces las abuelas nos dicen es el duende, que está padeciendo, y hay que tirar agua bendita y rezar por ellos, para que dejen de sufrir, también se suele santiguar los lugares para que descansen en paz, a veces ellos se burlan ya que en medio de esta acción se ríen como guaguas de manera alevosa.


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